Fotografía de platos y carta con IA
No hace falta un día de estudio ni un estilista para tener platos que den ganas de pedir, solo una buena foto de referencia y las palabras adecuadas.
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Parte de una foto real de tu plato
Describir una hamburguesa con palabras te da una hamburguesa, pero no la tuya. Si tienes aunque sea una foto de móvil decente del plato, mándala como imagen de referencia para que el modelo respete tu pan, el punto de la carne, la ración y el cuenco en el que lo sirves de verdad.
En Figgshield, la imagen de referencia que envías se usa en memoria solo para esa generación y no se guarda. El archivo que sale queda en un enlace privado durante siete días y luego se borra. Nada de tu plato se queda en un servidor.
Esa es la diferencia entre un bocadillo de banco de imágenes y el que reconoce tu clientela de siempre. Describe la luz y el fondo nuevos, y deja que la referencia lleve la comida.
Cómo describir un plato para que dé hambre
Un estilista de comida vive pendiente de tres cosas: que se vea recién hecho, la textura y la luz. Pásalas a palabras. luz lateral por la izquierda, vapor subiendo, salsa brillante, migas en la tabla se lee caliente y real. luz cenital plana, bordes secos parece una foto hecha una hora tarde.
Elige el ángulo según el plato. El cenital, desde arriba del todo, va bien con una mesa de tapas, una paella o un desayuno completo. Los 45 grados favorecen una hamburguesa alta o una tarta por capas. Un ángulo bajo y cercano, con poco enfoque detrás, luce en un vermut, un cortado con arte latte o una copa de vino.
Suma los detalles honestos que hacen que la comida parezca comestible: una yema que se rompe, una caña con la jarra sudada, el vapor de un café recién puesto. Evita el aspecto de plástico perfecto. Un poco imperfecto se lee como recién salido de la cocina.
La foto que decide en Glovo y en Google
La misma tortilla se juega el pedido en sitios muy distintos. En Glovo o Just Eat el cliente ve un cuadradito y elige en un segundo. En tu ficha de Google Business acompaña a las reseñas. En Instagram compite con el resto del feed mientras alguien va por la calle.
Antes de generar nada, apunta dónde va a vivir la imagen. Un plato para miniatura de reparto tiene que leerse del tamaño de un sello. Ese mismo plato para la pantalla de la carta puede ser ancho y tranquilo. Saber el destino primero evita hacer una foto que no encaja en ninguna parte.
En reparto, llena el cuadro con la comida y recorta apretado. Una foto artística y con mucho aire pierde a tamaño miniatura, que es justo donde se decide la mayoría de los pedidos a domicilio.
Una foto para cada sitio: carta QR, redes y reseñas
Cada canal tiene su formato, y conviene generar una versión pensada para cada uno en lugar de estirar la misma. Para la carta con QR que se abre en el móvil, pide vertical y con la comida centrada, porque se ve en pantalla pequeña y de pie.
Para Instagram, deja hueco arriba o abajo: espacio libre para texto encima te sirve para el precio del menú del día o un aviso de terraza. Para Google Business, una foto limpia y bien iluminada del plato estrella pesa más que diez fotos oscuras del local.
Genera cada versión por separado a partir del mismo plato. Cambia el recorte y el formato en el prompt, no la comida. Así el mismo lomo o la misma ensaladilla aparece coherente en la carta, en el móvil y en tus redes.
Una carta entera con el mismo aire
Una carta donde cada plato está hecho en una mesa distinta y con otra luz se ve desordenada aunque cada foto por separado esté bien. Decide una superficie, un fondo y una dirección de luz, y repite esa descripción en todos los platos.
Un estilo de casa que puedes pegar en cada prompt: sobre tabla de piedra gris mate, luz suave de ventana por la izquierda, tono cálido, pocos props, a 45 grados. Cambia solo el plato. El escenario se queda fijo.
Eso es lo que hace que una carta parezca diseñada y no un montón de fotos sueltas. La coherencia se lee como cuidado, y el cuidado se lee como un sitio donde merece la pena comer.
Cuánto cuesta fotografiar la carta entera
Una sesión de fotos con estilista se va a un buen pico y a un día entero de tu equipo. Generar la carta con un agente de IA va por créditos, y Figgshield cobra a precio de coste, sin margen sobre el modelo, así que pagas casi lo que cuesta el propio modelo.
Una imagen con Nano Banana 2 cuesta 8 créditos a 1K o 2K y 16 a 4K. Haz borradores de cada plato en el tamaño pequeño y deja el 4K solo para los que van a imprenta. Una carta de veinte platos explorada a 2K es un gasto pequeño y previsible.
También puedes convertir el plato estrella en un vídeo corto pasando el id de la imagen, y ese plato se vuelve un clip de cinco segundos para Instagram o la cabecera de tu web. Un clip de cinco segundos cuesta 35 créditos y un mismo saldo cubre foto y vídeo. La prueba Pro de 5 dólares por 7 días incluye 150 créditos para tu primera carta.