Primero el storyboard en imágenes, luego animas los fotogramas
Cierra cada plano como imagen fija antes de gastar un crédito en movimiento. Los fotogramas son tu guion y cada uno se convierte en un clip.
El plano se decide en la imagen, no en el vídeo
Un vídeo es una serie de decisiones: encuadre, sujeto, luz y orden. Si las tomas ya en movimiento, cada cambio obliga a volver a renderizar un clip. Si las tomas en imágenes fijas, editas imágenes baratas hasta que el plano queda bien y solo animas lo que ya aprobaste.
Pensar el vídeo como una tira de imágenes te deja verlo entero antes de que nada se mueva. Pones los fotogramas en fila, quitas uno, cambias el orden de otros dos y detectas problemas de ritmo que luego saldrían caros de arreglar.
Encaja con cómo funciona Figgshield. Generas cada fotograma como imagen y cada imagen vuelve con un id. Ese id es lo que le pasas al paso de vídeo, así que el plano que aprobaste es exactamente el que se anima.
Aprobar el guion antes de gastar en movimiento
Aquí está la ventaja para quien trabaja con clientes o con un equipo. Un storyboard de imágenes se enseña, se comenta y se aprueba por muy poco dinero. Nadie firma un vídeo de treinta segundos sin haber visto antes cómo se ve cada plano.
En una agencia de Madrid o en un estudio de Ciudad de México, esto cambia la conversación: mandas seis imágenes, el cliente marca las dos que no le convencen y solo entonces animas. El coste de una ronda de cambios es el de regenerar un par de imágenes, no el de rehacer clips.
Cuando el cliente dé el visto bueno a la tira completa, pasas a animar sabiendo que no vas a tirar créditos en un plano que se va a caer.
Montar el tablero imagen a imagen
Escribe un prompt corto por plano y genéralo con Nano Banana 2. Sé concreto: qué hay en el encuadre, el ángulo, la luz, el fondo. Un tablero para un anuncio de una crema podría ser tres fotogramas: el bote cerrado, una mano abriéndolo, el producto sobre una encimera clara.
Genera a 1K o 2K mientras decides. Cada imagen a esas resoluciones cuesta 8 créditos, así que esbozar un tablero de seis fotogramas sale barato y cambiarlo, más aún. Deja el 4K para los planos que ya das por definitivos.
Le hablas a tu agente en lenguaje normal y él llama a la herramienta. El conector está en https://api.figgshield.ai/mcp y cada imagen terminada devuelve el id que reutilizas en el paso siguiente.
De cada fotograma a su clip
Con el plano ya aprobado, lo animas pasando su id al paso de vídeo con start_from_generation. La imagen se convierte en el primer fotograma del clip, así que el encuadre y la luz que aprobaste entran tal cual en el movimiento.
Describe el movimiento, no la escena, que ya está fijada. «Acercamiento lento, el vapor sube de la taza, el fondo se desenfoca» es una orden que el modelo cumple. Usa Kling 3 para el plano que vas a publicar y Kling 3 Turbo mientras pruebas qué movimiento funciona mejor. Un clip de cinco segundos son 35 créditos.
El vídeo entra en cola, así que el agente consulta hasta que cada clip está listo. Vas plano a plano y terminas con los clips en el orden que planeaste. La imagen de referencia que envías se usa en memoria y no se guarda.
Cuánto cuesta el tablero completo
Haz la cuenta antes de empezar. Seis fotogramas en 2K son 48 créditos, y animar cada uno como clip de cinco segundos son 35 créditos por plano. Un mismo saldo cubre imagen y vídeo, y el precio es a coste: Figgshield no aplica margen sobre los modelos.
Cada imagen y cada clip terminados viven en un enlace privado durante siete días y luego se borran. Descarga el tablero y los clips sobre la marcha y guárdalos en tu propio almacenamiento.
No hay plan gratuito. La prueba Pro de 5 dólares dura 7 días e incluye 150 créditos, suficiente para montar y animar una pieza corta de principio a fin. Si cancelas antes de que se renueve, no pagas nada más. Funciona con Claude, Cursor, Windsurf y ChatGPT en Modo Desarrollador (planes de pago). Consulta tu saldo cuando quieras.